Este lunes, Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, se presentó ante los medios con una declaración que hizo eco en todo el mundo. Aseguró que la guerra contra Irán está «prácticamente terminada». Pero lo curioso es que este anuncio llega más de una semana después de que las fuerzas estadounidenses e israelíes lanzaran un ataque sorpresa sobre el país persa.
En una entrevista telefónica con CBS, Trump afirmó: «Creo que la guerra está prácticamente terminada», alardeando de que «no les queda nada militarmente hablando». Sin embargo, cuando escuchamos esto, no podemos evitar preguntarnos: ¿qué hay detrás de estas palabras? El mandatario se aventuró a detallar que Irán ya no tiene Armada, ni comunicaciones efectivas y su fuerza aérea está en ruinas. Todo esto dicho con un tono casi triunfalista.
Una amenaza velada y números escalofriantes
Más allá de sus declaraciones rimbombantes sobre la situación del ejército iraní, Trump también celebró que todo va «muy adelantado respecto al calendario previsto». Recordemos que hace unos días hablaba de un conflicto que podría durar entre cuatro y cinco semanas. Ahora habla como si ya estuviera listo para dar el siguiente paso: tomar control del estrecho de Ormuz, vital para el comercio global del combustible.
Y aunque suene alarmante lo que dice, él mismo advierte a Teherán con palabras contundentes: «Han disparado todo lo que tenían; más les vale no intentar nada ingenioso o será el fin de ese país». Una amenaza inquietante sin lugar a dudas.
Por otro lado, cuando le preguntaron por el nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, dejó claro que no tiene ningún mensaje para él tras la muerte del anterior líder durante los primeros ataques en febrero. Mientras tanto, las cifras son desgarradoras: según informes recientes del Ministerio de Salud iraní, estos ataques han dejado al menos 1.200 muertos y más de 10.000 heridos en apenas una semana.

