El primer ministro de Taiwán, Cho Jung Tai, ha decidido romper moldes y ha viajado sorpresivamente a Tokio. Este hecho marca la primera visita de un líder taiwanés a Japón desde que ambos países rompieron relaciones diplomáticas en 1972. Sin duda, un acto que promete tensar aún más las ya complicadas relaciones entre Japón y China.
Un gesto de camaradería en el béisbol
En medio del bullicio japonés, Cho asistió al partido del Clásico Mundial de Béisbol donde Taiwán se enfrentó a la República Checa. «El único acto que tuve fue animar al equipo de Taiwán junto a nuestros compatriotas», comentó con sinceridad. Y aunque ha declarado que pagó su viaje de su propio bolsillo, esto no le quita un ápice de importancia al gesto que muchos ya denominan como parte de la «diplomacia del béisbol».
Este viaje llega en un momento crítico, pues las palabras de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, sobre una posible intervención militar japonesa ante una invasión china han encendido aún más los ánimos. La respuesta china no se ha hecho esperar; alertas de viaje y restricciones comerciales son solo algunas muestras del descontento por parte de Pekín.
Wang Yi, el ministro chino de Asuntos Exteriores, dejó claro este domingo que «no permitiremos que ningún individuo ni fuerza» logre separar a Taiwán de China. Su mensaje fue directo: para él, Taiwán siempre ha sido parte integral del territorio chino y nunca será un país independiente. Además, culpó al Partido Progresista Democrático (PPD) taiwanés por ser el principal obstáculo para la paz en la región.
A pesar del discurso firme desde Pekín, Taiwán sigue manteniendo su postura respaldada por Estados Unidos y otros aliados. Desde aquel momento histórico en 1949 cuando la isla quedó fuera del alcance del Ejército Popular durante la Revolución Comunista, sus caminos se han mantenido separados pero entrelazados por complejas dinámicas políticas.

