En una tarde llena de emoción en Friburgo, el Bayer Leverkusen no logró capitalizar su esfuerzo y terminó empatando 3-3. Álex Grimaldo, que volvió a demostrar su magia con un golazo de falta, dejó claro que tiene mucho que aportar, aunque esta vez no fue suficiente para llevarse los tres puntos. Antes del descanso, cuando todo parecía perdido, Grimaldo igualó el marcador y nos hizo soñar con la victoria.
Un partido lleno de giros inesperados
A lo largo del encuentro, el Leverkusen mostró destellos de calidad. Christian Kofane se convirtió en una pieza clave tras marcar un tanto crucial. Sin embargo, cada vez que lograban ponerse por delante, el Friburgo respondía a lo grande. Fue un tira y afloja constante que mantuvo a todos al borde del asiento.
La primera parte estuvo marcada por la locura; tras un gol inicial del Friburgo, Grimaldo volvió a aparecer como un salvador justo antes del descanso. Era increíble ver cómo este lateral está rompiendo moldes: ¡ya lleva 20 goles esta temporada! Algo más propio de un extremo que de un defensor.
A medida que avanzaba la segunda mitad, todo parecía encajar para el Leverkusen cuando Martin Terrier anotó y les puso arriba en el marcador. Pero como suele pasar en este deporte tan impredecible, la suerte les dio la espalda. A cinco minutos del final, Mathias Ginter llegó al área y aprovechó una jugada mal defendida para igualar nuevamente las cosas.
No hay duda, este empate fue como un jarro de agua fría para el equipo dirigido por Hjulmand. Tras haber saboreado la posibilidad de volver a estar entre los cuatro primeros y con los resultados de otros partidos complicando aún más la situación, ahora deberán prepararse para recibir al Arsenal en Champions con una presión extra sobre sus hombros.

