La madrugada del pasado sábado, la calma de Palma se vio interrumpida por una serie de detenciones que revelaron una trama inquietante relacionada con el tráfico de drogas. Todo comenzó cuando los agentes de la Policía Nacional avistaron un coche a toda velocidad por La Soledat. Decididos a investigar, le dieron el alto y se encontraron con un conductor visiblemente nervioso. ¿Qué intentaba ocultar? Al inspeccionar su vehículo, descubrieron siete monodosis de cocaína y dos de tusi, además de una cantidad impresionante: 1615 euros y 86.000 pesos colombianos. Para colmo, el hombre no tenía ni carné de conducir.
Un DJ entre las sombras
No pasó mucho tiempo antes de que las luces del escándalo se encendieran aún más. En plena Avenida Joan Miró, dos personas fueron detenidas tras ser sorprendidas en un local cuando uno de ellos decidió deshacerse rápidamente de varias bolsas pequeñas llenas de tusi y pastillas. Entre ellos estaba un DJ, quien también fue arrestado junto a su compañero, ambos provenientes del mismo país que el primer detenido.
Pero la historia no acaba aquí. El domingo por la tarde, agentes que patrullaban Son Cladera se toparon con un coche mal aparcado y sin ocupantes. Justo cuando pensaban que todo estaba tranquilo, dos mujeres comenzaron a huir al verlos acercarse. Su intento fue en vano; al final entregaron voluntariamente unas bolsas llenas de hachís. Sin embargo, una cacheo reveló algo más: una mujer española llevaba consigo un bloque de hachís de 100 gramos.
Y como si esto fuera poco, alrededor de las 21:30 del mismo día, otro individuo intentó escapar al notar la presencia policial en Son Gotleu. Desesperado, lanzó una bolsa que contenía nada menos que 100 gramos de cocaína antes de ser finalmente interceptado por los agentes. A pesar de sus protestas asegurando que no era suyo, terminó siendo detenido también por tráfico.
Así es como Palma amaneció después del fin de semana: rodeada por un ambiente denso y preocupante donde el tráfico ilegal parece asomarse entre las sombras nocturnas.

