El nuevo entrenador del Mallorca, Martín Demichelis, ha dejado claro desde su llegada que uno de sus objetivos es infundir valentía al equipo en el terreno de juego. En su presentación, habló sobre cómo se trata de un aspecto más emocional que táctico: «Vamos a buscar la vuelta para ir mucho más hacia adelante». Sin duda, una frase que resuena con fuerza y que pone de manifiesto la necesidad de cambiar la mentalidad del grupo.
Un cambio necesario
Demichelis observó que, durante el partido contra la Real Sociedad, los jugadores optaron por dar muchos pases atrás sin necesidad, lo que refleja una falta de confianza. Como él mismo dijo: «No voy a criticar al jugador por un error en un pase o control, pero sí por cómo reaccionan después de ese fallo». Es vital que los futbolistas sientan apoyo para atreverse a atacar y crear ocasiones.
La realidad es dura: el Mallorca solo ha logrado un tiro a puerta en los últimos 180 minutos y apenas ha marcado un gol en sus últimos cuatro partidos. Estas cifras son alarmantes y tienen que cambiar si quieren empezar a sumar puntos. El anterior entrenador, Jagoba Arrasate, ya había advertido sobre este problema tras el encuentro frente al Celta: «En Primera División hay que hacer más en ataque para conseguir resultados».
Los jugadores parecen estar atrapados entre el miedo a arriesgar y la urgencia de no cometer errores. Esto les lleva a situaciones repetitivas donde terminan cediendo el balón hacia atrás en lugar de presionar hacia adelante. El aficionado ya empieza a notar esta tendencia predecible en cada partido.
Demichelis tiene ante sí el reto de encontrar ese equilibrio entre una defensa sólida y una ofensiva temible. A veces han intentado ser verticales y presionantes, pero eso también les ha hecho vulnerables atrás. Lograr esa cohesión será clave para convertir al Mallorca en un rival incómodo y competitivo en la liga. Y no podemos olvidar la importancia del estado mental de los jugadores; recuperar su confianza será esencial para encauzar esta situación.

