La Plataforma contra los megacruceros no se anda con rodeos. Ha denunciado que el reciente acuerdo entre el Govern y el Ayuntamiento de Palma es, en sus propias palabras, un auténtico engaño. La promesa de reducir el número de cruceristas a 7.500 en temporada alta parece más una maniobra de distracción que una solución real para los problemas que enfrentamos. ¿De verdad creen que con ese descenso se arreglan las cosas?
Un cambio insuficiente
Aunque la reducción suena positiva a primera vista, la realidad es que seguimos hablando de cifras abrumadoras: ¡8.500 cruceristas cada día! La idea de un turismo sostenible queda muy lejana cuando vemos cómo el monocultivo turístico sigue tomando fuerza en nuestras costas. Aquí no se trata solo de números; estamos hablando del futuro de nuestra ciudad y del bienestar de nuestros vecinos.
Las voces críticas son claras y contundentes. “Este acuerdo no soluciona nada”, afirman con razón muchos ciudadanos preocupados por la falta de una verdadera estrategia a largo plazo. En un momento en que deberíamos proteger nuestro entorno, se nos presenta este parche que no hace más que tirar a la basura la oportunidad de crear un modelo turístico más responsable.

