La tarde en La Cartuja comenzó con esperanzas para el Betis. Con un 2-0 en el marcador al descanso, la afición se ilusionaba, pero el derbi contra el Sevilla tomó un giro inesperado que dejó a todos, incluido Manuel Pellegrini, con una sensación amarga. El técnico bético no ocultó su descontento tras el encuentro y expresó lo que muchos sentimos: «Estamos tan frustrados como los hinchas».
Un Segundo Tiempo para Olvidar
El Ingeniero, como le llaman cariñosamente, reflexionó sobre cómo su equipo entregó la iniciativa al rival después de un primer tiempo sólido. «Hicimos un gran primer tiempo y no entiendo por qué decidimos echarnos atrás», lamentaba Pellegrini. Esa falta de ambición le costó caro a los verdiblancos. En sus palabras resonaban la decepción y la impotencia: «El partido estaba para haberlo rematado».
Con cada minuto que pasaba en la segunda parte, la situación se tornaba más complicada. Aunque al principio parecía que el Sevilla no generaba grandes oportunidades, poco a poco fueron tomando control del juego. “Perdimos las segundas jugadas”, admitía Pellegrini, recordando cómo en el primer tiempo habían dominado esos duelos decisivos.
Los cambios que realizó también fueron objeto de análisis. Al ver cómo su equipo flaqueaba tras el 2-1 del Sevilla, decidió introducir a Bakambu buscando velocidad y frescura ante un rival que había mejorado notablemente. Sin embargo, esa estrategia no surtió efecto como él esperaba.
Pellegrini cerró su intervención con una profunda reflexión sobre la importancia del encuentro: «No solo eran tres puntos; era nuestro máximo rival en casa». Y así es como nos quedamos todos: con una mezcla de frustración y tristeza por lo que pudo ser y no fue.

