El nuevo entrenador del Mallorca, Martín Demichelis, tiene ante sí un reto apasionante. Si logra conectar con la afición como lo hizo su compatriota Héctor Cúper, ya habrá dado un gran paso. Pero no nos engañemos, la situación es crítica: hay que sumar puntos y rápido. El equipo necesita urgentemente cambiar de rumbo y eso está claro para todos.
Un cambio necesario
Desearle suerte a Demichelis es fundamental, aunque no podemos olvidar que es un técnico que llega sin conocer en profundidad la liga española. Sin embargo, el fútbol es simple: son once contra once y lo único que varía son los talentos individuales. Está claro que se avecina un cambio en el vestuario; siempre es así si se quiere mejorar. Y no me malinterpreten, el técnico argentino aportará ideas frescas para revitalizar a unos jugadores que ya mostraban signos de agotamiento y falta de motivación.
Recordando a Héctor Cúper, algunos aficionados veteranos recordarán una anécdota sobre cómo manejaba la presión en su etapa en el Mallorca. Cuando le preguntaron si sentía mucha presión en el vestuario, su respuesta fue clara: «La presión la tienen los mineros que bajan cada día al túnel para extraer carbón. Eso sí es presión!» Sus años al mando del equipo fueron memorables y cargados de honestidad, algo digno de destacar también entre sus jugadores.
Gustavo Siviero asumirá temporalmente las riendas del equipo contra la Real Sociedad mientras Demichelis se prepara para dar ese salto necesario hacia la supervivencia en Primera División. Este será solo un primer paso pero crucial para mantener viva la esperanza en Palma. ¡Suerte!

