MADRID, 27 Feb. (EUROPA PRESS) – Este viernes, las Fuerzas Armadas de Suecia han confirmado algo que muchos ya intuían: el dron que sobrevoló cerca del portaaviones francés ‘Charles de Gaulle’, anclado en el puerto sueco de Malmo, era efectivamente ruso. La situación ha dejado a más de uno con la boca abierta.
Durante una visita al imponente buque francés, un barco sueco avistó un dron despegando desde un buque ruso de inteligencia en el estrecho. En palabras del Ejército sueco, “un dron ruso realizó un vuelo no autorizado”. Y aquí es donde la tensión se palpa en el aire.
Un despliegue impresionante
Las autoridades no perdieron tiempo y movilizaron al ‘HMS Rapp’ para vigilar el paso del barco ruso ‘Zhigulevsk’ por sus aguas. Pero lo curioso es que detectaron actividad inusual por parte de un aparato no tripulado. Como bien dijo Ewa Skoog Haslum, la jefa del mando de operaciones, “supervisamos este buque durante su tránsito y actuamos con rapidez”. Eso sí, asegurando que los rusos “no actuaron conforme a las normas y regulaciones”.
No sorprende a nadie que Moscú esté envuelto en este tipo de incidentes, aunque esto sea considerado grave y subraye la necesidad imperiosa de mantener una vigilancia constante. Las fuerzas suecas han demostrado ser profesionales y eficaces ante esta inesperada amenaza.
A unos 13 kilómetros del portaaviones francés –el buque insignia que se encuentra allí como parte de la misión Centinela del Ártico– el dron fue finalmente neutralizado. Por supuesto, Rusia ha salido a dar su opinión sobre lo sucedido, tildando como “absurdo” responsabilizarlos por este incidente. Pero con estos movimientos tan inquietantes en nuestras costas, ¿quién puede quedarse tranquilo?

