La antigua cárcel de Palma, ese lugar que ha sido hogar para muchos durante años, se enfrenta a un momento crítico. Este jueves, varios de sus residentes como Silvino, Gema y Aurora decidieron alzar la voz en el pleno del Ajuntament. Ellos, trabajadores, jubilados y quienes están de baja, buscan una solución ante el inminente desahucio que les acecha.
Compromiso con los más vulnerables
El primer teniente de alcalde, Javier Bonet, junto a Lourdes Roca, la regidora de Afers Socials, escucharon atentamente las preocupaciones de estas personas. Fue en esa antesala del salón donde se anunciaron alternativas habitacionales para aquellos que decidan dejar el edificio por su propia voluntad. Pero eso no es todo; Bonet también dejó claro que se destinarán 90.000 euros para limpiar la basura acumulada dentro de la antigua prisión. Un movimiento necesario tras los recientes incendios ocurridos el fin de semana pasado, donde cuatro personas necesitaron ser rescatadas por los bomberos. Es hora de actuar antes que sea demasiado tarde.

