El WTA 500 de Mérida será un torneo que quedará grabado a fuego en la memoria de Andorra. Victoria Jiménez Kasintseva, una joven tenista que sigue deslumbrando, se ha plantado nuevamente en los cuartos de final, esta vez tras una batalla épica contra la polaca Magda Linette. El partido, que duró la friolera de 3 horas y 20 minutos, no solo fue el más largo de la historia del certamen, sino también un ejemplo palpable del espíritu luchador de Vicki.
Una victoria para recordar
Con un marcador ajustadísimo de 5-7, 7-6(5) y 7-5, nuestra Vicki se despidió del miedo y se cargó a la octava favorita como quien tira a la basura una hoja seca. A sus apenas 20 años y ocupando el puesto 120 del mundo, este triunfo llega justo después de su paso por las eliminatorias previas. Y es que no es ninguna sorpresa; México le sienta bien a esta andorrana con alma internacional. Su anterior hazaña en un torneo 500 fue nada menos que en Guadalajara el pasado septiembre.
Victoria Jiménez saltó al estrellato hace unos años al llevarse el título en el Open de Australia junior con tan solo 14 años. Hija de padre andorrano y madre rusa, su dominio del idioma es impresionante: habla castellano, catalán, francés, inglés y ruso como si fueran parte de ella misma.
A partir del lunes próximo verá cómo su nombre brilla aún más en el ranking mundial al entrar entre las primeras 100 tenistas. Aunque ahora ocupa ya la posición número 94, está claro que su ambición no tiene límites; ella quiere seguir subiendo y demostrarnos que lo mejor está por venir.

