Este jueves, Palma se encuentra en el ojo del huracán. La tensión con la Policía Local ha alcanzado su punto álgido y ha llevado al alcalde Jaime Martínez a tomar decisiones drásticas. Miquel Busquets, quien hasta ahora estaba al mando de Seguridad Ciudadana, ha sido apartado de su cargo. En su lugar, Llorenç Bauzá asume un nuevo desafío como regidor no solo de Seguridad Ciudadana, sino también de Función Pública, Civismo y Medio Natural. Un cambio que promete agitar las aguas en el consistorio palmesano.
Un giro inesperado
La orden que ratifica este cambio se firmó el miércoles pasado, marcando una nueva etapa en la organización del Ayuntamiento y sus competencias. Pero esto no es todo; esta reestructuración se suma a otra noticia reciente: el área que llevaba la regidora Mercedes Celeste, quien ha estado lidiando con las negociaciones del Plan de Ordenación de la Policía Local, también pasará a manos de Bauzá. Agradecido por el trabajo realizado por Celeste, Bauzá expresó: “Hay mucho trabajo detrás”, dejando claro que los retos son grandes.
Aún hay más ruido en el ambiente: hoy mismo se espera una manifestación organizada por cuatro sindicatos (CC OO, UGT, SSPPM y CSIF) que partirá desde el cuartel de San Fernando hacia el Ayuntamiento a las 10.30 horas. Los agentes están presionando fuerte al alcalde para que cumpla su promesa de mejorar sus condiciones laborales. Después de años complicados bajo gobiernos anteriores de izquierda, parece que esta vez quieren ser escuchados.

