En un giro inesperado de la vida, siete hombres y tres mujeres se encontraron este lunes frente a la justicia en la Audiencia de Palma. Su delito: traer cocaína oculta en sillas de ruedas desde Latinoamérica. En un juicio que ha dejado a muchos boquiabiertos, los acusados admitieron su culpabilidad, aceptando penas que suman 23 años de cárcel y una buena suma en multas.
Al inicio del proceso, la Fiscalía no se anduvo con rodeos y exigió nada menos que 100 años de prisión. Sin embargo, tras intensas negociaciones entre las defensas y el fiscal, las cosas se suavizaron y se acordaron penas más manejables, que oscilan entre un año y medio hasta cinco.
Un sofisticado entramado delictivo
Los hechos datan entre abril de 2023 y julio de 2024. Los procesados idearon un plan audaz para enviar droga desde varios países latinoamericanos, principalmente desde Perú. Utilizaban correos humanos —conocidos como mulas— para transportar la sustancia escondida ingeniosamente dentro de las sillas de ruedas. Una vez que llegaban a nuestra querida isla, la cocaína era distribuida y vendida a terceros sin ningún tipo de miramientos.
Parece increíble pensar que uno de ellos actuaba como intermediario desde Mallorca mismo, planeando transacciones con traficantes. Este individuo no solo facilitaba el contacto con otros delincuentes, sino que también introducía la droga directamente o a través de otros cómplices.
Las autoridades hicieron su trabajo cuando registraron su casa: encontraron 475 euros, fruto del tráfico ilegal. Además, descubrieron que este mismo hombre cultivaba marihuana en Marratxí junto a otros tres implicados; ¡vaya negocio! Otro acusado asumía el rol crucial de transportar la cocaína hacia Mallorca para luego distribuirla entre sus compañeros.
Afortunadamente, gracias al esfuerzo conjunto entre la Policía Nacional y Vigilancia Aduanera, esta organización fue desmantelada junto con un laboratorio clandestino donde adulteraban la droga. La investigación corrió a cargo del grupo I de Estupefacientes de la Policía Nacional y resultó ser un caso digno de película.

