En un día cualquiera en Mallorca, la majestuosidad de la Catedral de la Seu se ve ensombrecida por una densa capa de nubes. ¿Quién no ha sentido esa mezcla de tristeza y frustración al ver cómo el cielo roba el protagonismo a uno de nuestros tesoros más queridos? Y es que, cuando hablamos del vuit, ese espectacular diseño gótico que nos deja sin aliento, no podemos evitar sentir que las nubes están tirando a la basura su belleza.
Un problema que va más allá del clima
No es solo el mal tiempo lo que nos frustra; hay un trasfondo mucho más profundo. Mientras Aena se lleva las críticas por los problemas en los aeropuertos, nosotros seguimos viendo cómo todo se complica. Las puertas parecen cerradas para muchos y no solo en los vuelos. La realidad es que también enfrentamos una lucha constante contra un monocultivo turístico que amenaza con borrar nuestra identidad.
La comunidad se agita, con voces críticas pidiendo un cambio. Y aunque hoy las nubes cubran nuestra catedral, nunca debemos olvidar que detrás de cada tormenta siempre llega un nuevo amanecer. Así que aquí estamos, observando y esperando un momento mejor para redescubrir la luz sobre la Seu.

