MADRID, 16 de enero. La situación de la ex primera ministra ucraniana Yulia Timoshenko se complica más que nunca. El Tribunal Superior Anticorrupción de Ucrania le ha impuesto una fianza estratosférica de 33 millones de grivnas, es decir, alrededor de 650.000 euros, para evitar que acabe tras las rejas. Todo esto surge en el marco de un escándalo por compra de votos que está dando mucho que hablar.
Las exigencias y acusaciones
Timoshenko, quien lidera el partido opositor Patria, tiene solo cinco días para reunir esta cantidad desorbitada. Si no lo logra, se verá obligada a enfrentar consecuencias aún más severas: le han retirado el pasaporte y le impiden salir de Kiev. ¡Menuda faena! Además, si logra pagar la fianza, tendrá que presentarse regularmente ante las autoridades y no podrá comunicarse con otros diputados que también están bajo investigación.
A todo esto se suma la gravedad de las acusaciones en su contra. Según los audios filtrados por las agencias anticorrupción, Timoshenko estaría implicada en sobornos a parlamentarios del partido Servidor del Pueblo, vinculado al presidente Volodimir Zelenski. Se habla incluso de hasta 10.000 dólares mensuales para asegurarse sus votos. Aseguran que era parte del plan instructivo sobre cómo votar o abstenerse en decisiones clave.
No obstante, Timoshenko defiende su inocencia a capa y espada. Ella sostiene que esos audios no tienen nada que ver con ella y ha rechazado firmemente todas las acusaciones lanzadas contra su figura pública. Sin duda alguna, este capítulo político sigue dejando mucha tela por cortar.

