En un giro inesperado de los acontecimientos, Rusia ha arremetido contra la OTAN, señalando a Dinamarca como uno de los principales culpables de lo que ellos consideran una peligrosa militarización del Ártico. Todo esto se desata en un contexto donde las tensiones con Estados Unidos están más vivas que nunca.
El embajador ruso en Dinamarca, Vladimir Barbin, no se ha cortado al acusar a los aliados atlánticos de usar «fantasías» sobre supuestas amenazas rusas y chinas. Según él, esta narrativa es solo un pretexto para justificar el despliegue militar en una región tan delicada. En sus propias palabras, al involucrar a la OTAN en el Ártico y Groenlandia, Dinamarca está promoviendo un enfoque confrontativo, algo que claramente solo empeorará las cosas y aumentará las tensiones militares.
No hay planes agresivos, según Rusia
A pesar del clima hostil que rodea estas declaraciones, Barbin fue contundente al rechazar cualquier idea de que Moscú tenga intenciones de apoderarse de Groenlandia. A medida que Washington lanza su retórica sobre la importancia estratégica de la isla para evitar que caiga bajo influencia rusa o china, el diplomático subrayó: «No estamos amenazando con acciones militares ni chantajes.» Este mensaje busca calmar los ánimos y reafirmar que Rusia no tiene planes agresivos hacia sus vecinos árticos.
A medida que Europa se une en apoyo a Dinamarca frente a la creciente presión estadounidense, parece claro que ambos lados están buscando maneras de desescalar esta retórica expansionista. Se habla ya incluso de ejercicios conjuntos entre países europeos para reforzar su presencia militar en la zona ártica. Sin duda, este es solo el principio de una historia llena de intrigas y desafíos geopolíticos.

