En una jornada marcada por la tensión política, Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, ha dejado claro que no contempla la opción de convocar elecciones en Venezuela a corto plazo. En medio del revuelo tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, Trump se posiciona como el nuevo ‘líder’ del país caribeño. «Primero tenemos que arreglar el país. No se pueden celebrar elecciones. Es imposible que la gente pueda votar», afirmó con determinación durante una entrevista con NBC.
El magnate republicano fue rotundo al desestimar un posible plazo de un mes para organizar votaciones: «No, llevará un tiempo». Sus palabras revelan una visión clara: cuidar de Venezuela hasta su recuperación es su prioridad. Además, mencionó a varios miembros destacados de su equipo como parte fundamental en esta misión, asegurando que él es quien tiene la última palabra sobre lo que ocurra allí.
Un giro inesperado en las relaciones
Mientras tanto, Delcy Rodríguez ha tomado las riendas de la presidencia interina después de Maduro y parece estar colaborando con Washington. Ante esto, Trump ha insinuado que pronto decidirá si mantiene o levanta las sanciones impuestas contra ella. En sus declaraciones también dejó entrever que Estados Unidos no está en guerra con el pueblo venezolano, sino con aquellos que trafican drogas y generan caos desde dentro.
Así se presenta un panorama incierto pero emocionante para Venezuela, donde los caminos hacia la democracia parecen más lejanos que nunca mientras Trump continúa reafirmando su papel protagónico en este complejo tablero político.

