En el vibrante escenario del Gran Premio de Qatar, la emoción se palpaba en el ambiente. La Fórmula 1 había promocionado este evento como uno de los más importantes de la temporada, enfocando su atención en un Lando Norris que tenía la oportunidad de convertirse en campeón del mundo. Sin embargo, cuando se apretaron los botones y comenzó la carrera, todo se desmoronó para los chicos de McLaren.
Una decisión fatídica
La clave estaba en una elección simple: no parar en la vuelta 7. Mientras otros pilotos tomaban decisiones estratégicas, McLaren se quedó mirando desde las gradas. El toque entre Gasly y Hulkenberg fue el punto de inflexión; mientras todos corrían a boxes, ellos se quedaron estancados. Verstappen, astuto como siempre, aprovechó esta jugada maestra y logró una victoria que lo coloca aún más cerca del título mundial.
Norris, por su parte, no logró brillar como su compañero Oscar Piastri. Su desempeño dejó mucho que desear y la realidad es que nunca estuvo al nivel esperado durante la carrera. “Vamos a por ello”, clamaba por radio sin embargo, sus esfuerzos no fueron suficientes esta vez.
A pesar de ser un momento gris para McLaren, los españoles Carlos Sainz y Fernando Alonso lograron destacarse con actuaciones sólidas; Sainz alcanzando el podio con un tercer puesto y Alonso navegando hacia un séptimo lugar. En medio de todo este caos, ver a ambos españoles entre los diez primeros es siempre una alegría para nosotros.
Pero volvamos al tema principal: McLaren tiene muchas preguntas que responder tras este fracaso estratégico. Y aunque hay margen para mejorar, el camino hacia Abu Dhabi no será fácil si continúan cometiendo estos errores tan básicos.

