María Oliver, con una sonrisa que no se puede ocultar, levanta su medalla de oro junto al presidente de la Federación Balear, Miquel Àngel Bisquerra. El judo mallorquín vuelve a resonar fuerte en el ámbito nacional gracias a esta joven de Sineu. Después de diecisiete años desde que Ana Ribas hizo historia, este fin de semana en Pinto se ha vivido un momento emocionante que quedará grabado en la memoria colectiva.
Un triunfo merecido y esperado
Con solo 25 años y defendiendo los colores del club Taikukan, María se colgó la medalla dorada en la categoría de -70 kilos. Su esfuerzo y dedicación han dado frutos tras años compitiendo y acumulando éxitos desde las categorías infantil, cadete y juvenil. Este oro es un reconocimiento a su trayectoria, que también incluye tres medallas en pruebas de la Copa de Europa.
Además de ser una deportista excepcional, María es licenciada en Educación Física y actualmente trabaja como preparadora física dentro del programa de tecnificación del CTEIB. Con su reciente título nacional, ya forma parte del legado de leyendas como Lucía Mañes o Ana Ribas. Pero esto no es todo; pronto estará embarcada con el equipo nacional rumbo a Japón para seguir puliendo su técnica y preparándose para los próximos retos.
No podemos olvidar mencionar a sus compañeros Joana María Puigservera y Llorenç Gayà, quienes también destacaron al convertirse en subcampeones de España de katas por parte del Kata Kodokan Goshin Jutsu. Sin duda, un fin de semana lleno de orgullo para el judo balear.

