La madrugada del domingo comenzó con una celebración de cumpleaños en una finca de Costitx, pero se tornó en un escenario de horror cuando una mujer, de 35 años y nacionalidad española, fue apuñalada por su exnovio. En un giro afortunado, la víctima ha sido operada de urgencia en el hospital Son Espases de Palma y, según fuentes cercanas a ella, ahora se encuentra fuera de peligro.
A las 5:15 horas, la fiesta que prometía risas y buenos momentos se vio interrumpida por el sonido escalofriante de un claxon seguido de gritos desgarradores. La Guardia Civil recibió la alerta sobre un hombre que había quebrantado una orden de alejamiento y había atacado a su expareja. Al llegar al lugar, los agentes encontraron a la mujer tendida en el suelo, rodeada por dos hombres que intentaban detener la hemorragia utilizando prendas de ropa.
El caos entre amigos y el desenlace inesperado
Los testigos relatan cómo escucharon a la víctima pidiendo ayuda antes de que todo sucediera tan rápido. “Ella dijo que tenía que salir”, cuentan algunos asistentes atónitos. Tras unos minutos inquietantes, los amigos salieron corriendo solo para encontrarse con lo impensable: el agresor estaba atacando reiteradamente a la mujer con un cuchillo.
En medio del caos, varios amigos trataron de intervenir mientras el agresor comenzó a autolesionarse antes de escapar saltando un muro cercano. Muchos pensaron lo peor; sin embargo, tras ser detenido por los agentes y evacuado al hospital comarcal de Inca, también él permanece ingresado.
Este trágico incidente nos recuerda lo frágil que puede ser nuestra seguridad y cómo es fundamental hablar abiertamente sobre temas tan graves como la violencia machista. Mientras celebramos la recuperación de esta valiente mujer, no podemos olvidar cuántas historias similares hay ahí fuera esperando ser contadas.

