La noche del pasado domingo, la tranquilidad de Palmanyola se vio interrumpida por el sonido de alarmas y sirenas. La Guardia Civil de Marratxí desarticuló un grupo criminal que se dedicaba al robo de cable de cobre, un problema que ha ido creciendo en diversas zonas de Mallorca. En esta ocasión, lograron recuperar más de 65.000 euros en material robado, perteneciente a una empresa local.
Una operación en plena acción
Los agentes actuaron rápidamente tras recibir la alerta y llegaron justo a tiempo para sorprender a tres hombres -de 49, 43 y 31 años- intentando llevarse una gran cantidad de cable. Estos presuntos ladrones no son nuevos en esto; llevaban meses operando bajo la oscuridad, utilizando furgonetas y herramientas específicas para realizar su fechoría.
A medida que las investigaciones avanzaban, se descubrió que habían sustraído más de 3.000 kilos de cable a lo largo del tiempo, vendiéndolo posteriormente a empresas recicladoras por un montante superior a 50.000 euros. Era como si tuvieran un modus operandi bien establecido: aparcaban cerca del lugar objetivo, entraban sigilosamente y cargaban el material antes de desaparecer como sombras en la noche.
No solo los tres arrestados fueron llevados ante la justicia; también se les han imputado otros cuatro robos adicionales ocurridos en los mismos locales durante los meses anteriores. Ahora enfrentan una orden judicial que les aleja definitivamente del lugar donde tanto daño han causado.
Aunque esta operación ha sido un éxito, las autoridades advierten que el asunto sigue abierto y no descartan más detenciones en el futuro cercano. En definitiva, hoy más que nunca es momento para reflexionar sobre cómo este tipo de actividades ponen en jaque no solo el negocio afectado sino también nuestra seguridad colectiva.

