La madrugada del lunes al martes, Mallorca se vio envuelta en una tormenta que no dejó indiferente a nadie. En el corazón de la ciudad, el nuevo Paseo Marítimo de Palma sufrió las consecuencias de un temporal que tiró por tierra lo que apenas hace unas semanas era motivo de orgullo para los palmesanos. Varios árboles y ramas quedaron esparcidos, testigos mudos del poder destructivo de la naturaleza.
Una remodelación reciente bajo ataque
La Autòritat Portuària en Balears (APB) ya ha puesto manos a la obra solicitando un informe sobre lo ocurrido. No es para menos; esos árboles se plantaron con tanto esmero durante la remodelación de esta emblemática zona. Así que verlos caer como si fueran hojas secas nos deja a todos con un sabor amargo.
Pasadas las tres de la mañana, cuando muchos aún dormían ajenos al espectáculo del mal tiempo, las rachas comenzaron a hacer estragos. La tormenta se llevó consigo pedazos del paisaje que todos disfrutamos y paseamos sin pensar en su fragilidad. Es momento de reflexionar: ¿es sostenible seguir apostando por un monocultivo turístico mientras vemos cómo nuestra naturaleza se tambalea ante cada inclemencia? A pesar de todo, seguimos aquí, esperando que la tempestad cese y podamos volver a disfrutar del paseo sin preocupaciones.

