Era finales de abril cuando una mujer de 90 años, rodeada por sus seres queridos, rompía en llanto en una consulta médica en Mallorca. Con la voz entrecortada y el corazón destrozado, reveló lo impensable: había sido víctima de una agresión sexual en la ‘Llar de Calvià’, esa residencia pública donde se suponía debería sentirse segura. «Me han violado», expresó con lágrimas en los ojos, dejando a todos sin aliento.
El silencio y la tristeza tras su partida
Lamentablemente, el 2 de septiembre, la abogada Aina Díaz compartió una noticia devastadora: la mujer había fallecido. Con un nudo en la garganta y un profundo pesar, comentó que los médicos hablaban de ‘muerte natural’, pero ella sabía que había algo más detrás. “Creo que fue por tristeza”, confesó, haciendo eco del desconsuelo que todos sentían tras lo sucedido.
Aunque su vida se apagó, la lucha por justicia no terminó con su muerte. La investigación sigue adelante para esclarecer los hechos y encontrar al responsable. Hasta ahora, poco se ha revelado sobre las pesquisas; lo único claro es que la Guardia Civil tiene un listado completo del personal que pudo haber interactuado con ella durante su estancia.
La abogada recordó aquellos momentos desgarradores cuando escuchó a la anciana describir el horror vivido. “Su mirada decía más que mil palabras”, añadió con emoción palpable. ¿Cómo puede ser posible que alguien haya tenido que enfrentar tal sufrimiento a esa edad? Esas preguntas quedaron flotando en el aire sin respuestas satisfactorias.
Por otro lado, desde el Ajuntament de Calvià aseguran no tener constancia alguna de denuncia previa y afirman haberse enterado a través de las autoridades. Sin embargo, según la anciana, alertó al personal justo después del ataque. Gritó pidiendo ayuda; le prestaron atención momentáneamente, pero tras eso… nada. Su familia asegura que no recibieron ninguna comunicación ni seguimiento hasta que esta angustiosa situación salió a la luz.

