MADRID, 6 de junio. En un giro que muchos ya esperaban, el Gobierno ruso ha dejado claro que no tiene intención de reanudar el Nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, conocido como Nuevo START. Este pacto, que fue un paso importante hacia la reducción y control de armas nucleares entre Rusia y Estados Unidos, parece haber caído en el olvido debido a las tensas relaciones actuales entre ambos países.
El viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Riabkov, no se ha andado con rodeos en su última entrevista con la agencia estatal TASS: “No existen motivos para una reanudación a gran escala del Nuevo Tratado START en las circunstancias actuales”. Estas palabras resuenan fuerte y claro en un contexto donde las desavenencias se han agudizado, especialmente tras la posición de Washington sobre Ucrania durante la presidencia de Biden.
Caminos separados
Riabkov también dejó caer una frase que podría marcar el rumbo futuro: para que se reactive este tratado es necesario “revitalizar las relaciones ruso-estadounidenses”. Y es que esas conversaciones entre líderes parecen ser cada vez más escasas y menos efectivas. De hecho, sus declaraciones llegaron justo después de que Donald Trump, el presidente estadounidense, afirmara haber tenido una “buena” conversación con Vladimir Putin, quien suspendió este tratado nuclear bilateral a finales de febrero del año pasado.
Este acuerdo original, firmado en 1991 y renovado en 2010 por Barack Obama y Dimitri Medvedev, establece límites claros: sólo 1.550 ojivas desplegadas para cada país, además de garantizar ciertas inspecciones y transparencia. Pero hoy parece que esos compromisos están más lejos que nunca.

