BRUSELAS, 4 Abr. – En un día nublado en Bruselas, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha decidido restar importancia a la guerra comercial que lanzó Donald Trump. Aseguró que aunque hay tensiones entre aliados, esto no pone en riesgo el tratado del Atlántico Norte, que busca evitar conflictos entre sus miembros en temas económicos.
Un enfoque en lo esencial
Al finalizar una reunión con los ministros de Exteriores de la OTAN, Rutte evitó entrar en detalles sobre cómo los aranceles podrían afectar las inversiones en defensa, justo cuando se está buscando alcanzar ese ambicioso objetivo del 2% del PIB para cada país miembro. “No podemos perder de vista lo importante”, dijo Rutte mientras mantenía su mirada firme. Se permitió recordar que ya han habido diferencias por aranceles antes sin que eso haya resultado en un quebranto del artículo 2.
A pesar del ruido generado por esta situación, el ex primer ministro neerlandés se muestra optimista y reafirma su compromiso: “Mi prioridad es garantizar la seguridad euroatlántica y no voy a distraerme con asuntos que no estén directamente relacionados”. Así las cosas, parece que las preocupaciones económicas quedan en segundo plano ante un escenario geopolítico complejo donde todos los ojos están puestos hacia adelante.

