La situación en Palma está que arde. El Ayuntamiento, bajo la dirección de Cort, ha dejado caer que podría llevar a cabo un desalojo forzoso de la antigua prisión de la ciudad. ¿Qué significa esto para los que aún viven ahí? La incertidumbre se cierne sobre el lugar y sobre sus habitantes, que han hecho del edificio su hogar en medio del caos.
El drama de la vivienda en las Balears
No podemos quedarnos callados ante esta realidad. Mientras tanto, dos empresas están en la carrera para construir 246 viviendas protegidas en Palma. Pero, ¿es eso suficiente? Según varios medios alemanes, muchos isleños se ven obligados a vivir en condiciones indignas: ‘los illencs construyen xaboles al campo o se mudan a edificios abandonados’. ¡Es un verdadero drama!
¿Y qué decir de los dos detenidos por ocupar un local en Palma? Ahora están en libertad, pero este episodio pone sobre la mesa una cuestión crucial: ¿dónde está el límite entre la necesidad y el derecho a tener un techo?
Mientras tanto, el ejército español patrulla por Mallorca y Eivissa, como si estuvieran listos para mantener el orden ante una crisis que parece desbordarse. Y no nos olvidemos del trabajador que resultó herido tras caer desde cinco metros en Son Castelló; un recordatorio doloroso de lo frágil que es nuestra realidad.
Aquí estamos, observando cómo las decisiones políticas van moldeando nuestras vidas diarias mientras luchamos por encontrar soluciones reales a problemas acuciantes como el acceso a vivienda digna. La pregunta es: ¿realmente quieren cambiar algo?