En el corazón de Algaida, una situación ha encendido los ánimos de la comunidad. Un campo de tiro ha sido señalado por infracción urbanística, y los vecinos no están dispuestos a quedarse callados. Este asunto ha ido más allá de un simple papel y ha generado un revuelo palpable entre los ciudadanos.
Una voz colectiva que no se puede ignorar
A través de más de 400 firmas recogidas, los residentes de Bunyola han levantado la mano pidiendo una conexión de autobús con la estación dels Caülls. Y es que, ¿quién puede vivir en una zona donde las conexiones son prácticamente inexistentes? La nueva imagen que Felanitx quiere mostrar al mundo apunta a alejarse del turismo masivo; sin embargo, el camino parece estar lleno de baches.
No podemos pasar por alto el drama habitacional que nos afecta a todos. La prensa alemana lo describe como un escenario desgarrador: “los illencs construyen xaboles al campo o se mudan a edificios abandonados”. Es una realidad dura que nos golpea fuerte y nos obliga a reflexionar sobre nuestra propia calidad de vida aquí en las Baleares.
A todo esto se suma el movimiento del Consell de Mallorca, que en solo dos años ha cambiado al 20% de sus altos cargos. Mientras tanto, el sector educativo vive tiempos convulsos: mientras se ofrecen nuevas plazas en Monti-sion, otros centros como el IES Politècnic enfrentan su desmantelamiento.
Es hora de abrir los ojos y ver qué está pasando a nuestro alrededor. Nos jugamos mucho más que simples infraestructuras; estamos hablando del futuro mismo de nuestra comunidad y nuestro entorno. ¿Vamos a permitir que tiren nuestra esencia a la basura?