La temporada de Fórmula 1 en 2025 no ha comenzado como Max Verstappen soñaba. Tras conseguir un sorprendente segundo puesto en Australia, la realidad del Gran Premio de China le ha dejado un sabor amargo. Mientras observamos a Verstappen junto a Christian Horner durante la sesión de clasificación, es evidente que el piloto neerlandés está lidiando con más frustraciones de las que esperaba.
Un comienzo complicado
En el Circuito Internacional de Shanghái, Verstappen logró sumar 18 puntos, seis en la carrera ‘Sprint’ y doce en el evento principal. Sin embargo, lo que debería haber sido motivo de celebración se convirtió en una lucha desesperada por encontrar ritmo frente a los poderosos McLaren, Mercedes y Ferrari. Al final de la carrera, llegó a 16 segundos detrás del vencedor Oscar Piastri y ni siquiera pudo brillar en la sesión clasificatoria donde terminó cuarto.
Con un tono desgastado, Verstappen expresó su decepción: ‘¿Posibilidad de ganar? Sí, si todos los demás se retiran. Somos la cuarta fuerza.’ A pesar de su habitual competitividad, el campeón del mundo parece sentir que su monoplaza no le da lo que necesita para pelear por los primeros puestos. ‘La vuelta ha estado bien’, añadió, ‘pero ha sido muy difícil conseguir un equilibrio consistente en cada curva.’
Aún así, hay un atisbo de esperanza en sus palabras. Después de mostrar una versión más optimista tras mantener su cuarta posición en carrera, comentó: ‘El ritmo al final me deja más esperanzado; hubiéramos necesitado un Shanghái de seis horas.’
Las dificultades con su RB21 también han sido evidentes para su compañero Liam Lawson, quien ocupó las últimas posiciones durante las clasificaciones. Este panorama no solo afecta a Verstappen; todos estamos esperando una reacción firme del equipo Red Bull ante este inicio titubeante.