Elon Musk, siempre en el ojo del huracán, acaba de protagonizar un episodio digno de ser comentado en la sobremesa. Y es que sus excentricidades, que van desde decisiones controvertidas hasta tuits inesperados, no dejan indiferente a nadie. Esta vez, un vídeo grabado durante una cena en un club de golf de Donald Trump en Florida ha encendido las redes sociales con opiniones para todos los gustos.
Un espectáculo curioso
Las imágenes nos muestran a Trump charlando animadamente con otra persona mientras, justo al lado, Musk y su actual novia Shivon Zilis están sentados. De pie junto a ellos, Karoline Leavitt, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, observa lo que está ocurriendo. Y ahí está Elon: completamente absorto en su propio mundo, intentando mantener el equilibrio entre dos cucharas y un tenedor sobre un dedo. Lo levanta y lo baja repetidamente como si fuera lo más importante del universo.
La risa de Leavitt no pasa desapercibida; parece divertirse con la escena antes de marcharse. Mientras tanto, la novia de Musk se mueve inquieta en su silla, probablemente preguntándose qué le ha llevado a estar ahí. Es curioso cómo este simple acto ha generado reacciones tan diversas: desde quienes ven un genio oculto detrás del juego con los cubiertos hasta aquellos que critican su actitud infantil y se cuestionan cómo alguien así puede tener tanta influencia sobre nuestras vidas.
Este momento capta algo esencial sobre él: es impredecible y siempre deja una marca. Así es Elon Musk, el hombre capaz de hacer malabares con cubiertos mientras el mundo lo mira con asombro o incredulidad.