La mañana en Palma se tornó inquietante cuando un hombre, que aguardaba en los calabozos de Vía Alemania, comenzó a golpearse la cabeza contra la puerta de su celda. La escena, digna de una película de suspense, generó alarma entre los presentes en la sede judicial. Eran alrededor de las 11:30 horas cuando este español de mediana edad, arrestado por quebrantar una orden de alejamiento, empezó a mostrar señales de nerviosismo.
Una situación desesperante
Lo que al principio pareció ser solo un mal rato se transformó rápidamente en algo más grave. En cuestión de minutos, esos nervios se convirtieron en golpes violentos contra la puerta. La desesperación del hombre era palpable y no pasó desapercibida para los agentes que estaban allí. Ante el caos y sin poder contenerlo, decidieron llamar al 112.
Cuando los sanitarios llegaron, el ambiente era tenso. Durante varios minutos atendieron al hombre mientras trataban de calmarlo y evitar que siguiera hiriéndose. Por suerte, las heridas no requerían traslado; pero lo que ocurrió dentro de ese calabozo nos recuerda cómo la salud mental puede desbordar a cualquiera si no se le presta atención.