En una reunión reciente, la regidora Lourdes Roca se sentó con representantes de las asociaciones vecinales para presentar las nuevas ayudas para el periodo 2025-2026. Pero lo que debería haber sido un momento de celebración se convirtió en un verdadero clamor por parte de la Federació d’Associacions de Veïns de Palma, que no dudó en criticar la «excesiva rigidez» de estas convocatorias.
Cambios y quejas: Un paso atrás
A primera vista, la novedad parece positiva: ahora las asociaciones pueden pedir ayudas específicas en lugar de tener que presentar un único proyecto. Sin embargo, esto no es suficiente para acallar las voces disconformes. Maribel Alcázar, presidenta de la Federació, señala que esta medida trae consigo más problemas que soluciones. «No se puede mover ni un céntimo entre partidas», lamenta. Antes, si había un ahorro en algún aspecto del proyecto, eso podía destinarse a otra necesidad; ahora todo está «encerrado en celdas», como ella lo expresa.
Pero esto no termina aquí. La política impone condiciones estrictas: si no justificas el 90 % del dinero el primer año, ¡adiós! No hay opción a seguir participando. Alcázar plantea una pregunta crucial: «Si devuelvo sobrantes, ¿eso cuenta como justificado?». Este tipo de penalizaciones solo lleva a gastar innecesariamente y desincentiva una gestión eficiente.
Aparte de estas restricciones, otros aspectos también generan frustración. Por ejemplo, han decidido excluir cualquier gasto relacionado con comida incluso en eventos festivos: «¿Cómo organizamos talleres o traemos ponentes sin poder cubrir esos gastos?», se preguntan con razón.
A pesar del diálogo previo entre la federación y el departamento municipal —donde algunos requisitos han sido eliminados— los cambios son mínimos y no parecen beneficiar realmente a las asociaciones. Tras varios retrasos en publicar estas ayudas, hay esperanzas moderadas para que los fondos lleguen pronto tras cumplir acuerdos aprobados previamente.
Pese a todo este panorama complicado, Roca anunció planes para facilitar el proceso con reuniones técnicas y citas previas para resolver dudas directamente. Sin embargo, muchos se quedan preguntándose si realmente estos esfuerzos serán suficientes para aliviar la carga sobre quienes tanto trabajan por sus comunidades.