La madrugada del domingo al lunes fue un torbellino de emociones en Palma, donde más de 200 alumnos y exalumnos del Centro de Enseñanza Superior Alberta Giménez (CESAG) se reunieron para vivir su propia versión de los Oscars. Con el salón de actos del centro adornado como si estuviéramos en el mismísimo Dolby Theatre, la atmósfera estaba cargada de ilusión y camaradería.
A las dos de la mañana, muchos valientes se mantuvieron despiertos, ansiosos por conectar con Los Ángeles y seguir la gran ceremonia de Hollywood. Pero antes, había una fiesta que celebrar: cortometrajes creados por ellos mismos, actuaciones vibrantes y concursos que llenaron la velada de risas y buen rollo.
Un despliegue artístico sin igual
Desde las nueve de la noche, el campus se transformó en un auténtico espectáculo. Todos vestían sus mejores galas; ¡la alfombra roja estaba lista! Los estudiantes no solo fueron espectadores, sino también los verdaderos protagonistas: guionistas, directores, actores y técnicos. Cada rincón estaba impregnado del esfuerzo colectivo que estos jóvenes pusieron para hacer realidad este evento.
Entre risas y momentos emotivos, disfrutamos actuaciones memorables. Uno de los instantes más destacados fue cuando Alexia Otero, con su voz cautivadora, nos deleitó con una canción de Bob Dylan en honor al biopic nominado a los premios Oscar. El evento estuvo conducido con maestría por Neus Gil y Lara Torrecillas, mientras otros compañeros presentaban diferentes secciones.
Los premios no eran solo simbólicos: se otorgaron entradas para CineCiutat —apoyando así nuestro cine local— además de vales para disfrutar en el restaurante Coyunda y ediciones especiales en Blu-ray.
Sergi Nicolau dirigió los cortometrajes que reflejaron su amor por el cine; todo esto bajo la atenta mirada y apoyo constante de profesores como Iván Bort e Ignacio Bergillos. Al final, todos compartimos esa conexión única que solo puede surgir entre quienes comparten una pasión: el arte del cine.

