En un giro inquietante de los acontecimientos, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han desatado una serie de bombardeos sobre posiciones sirias en el sur del país. Esta acción no es casualidad, sino parte de una estrategia más amplia decidida por las autoridades israelíes para salvaguardar su territorio tras la debacle del régimen de Bashar al Assad el pasado diciembre.
La firmeza del ministro Katz
El ministro de Defensa, Israel Katz, ha dejado claro que no están dispuestos a permitir que esta región se convierta en un nuevo frente conflictivo, similar al sur de Líbano. “Cualquier intento por parte del régimen sirio o grupos terroristas para establecerse en esta zona será respondido con fuego”, ha afirmado Katz con contundencia. Este mensaje no solo resuena entre los mandos militares, sino que también busca tranquilizar a la población israelí ante las amenazas vecinas.
Las FDI han apuntado que sus ataques están dirigidos a destruir cuarteles generales y depósitos de armas, ya que consideran que cualquier presencia militar en el sur de Siria representa una grave amenaza para la seguridad israelí. “La existencia de estos activos en la frontera es inaceptable”, subraya el Ejército en sus redes sociales. Ante este panorama tenso, no hay lugar para la duda: las fuerzas armadas israelíes seguirán actuando con determinación para erradicar cualquier riesgo hacia sus ciudadanos.