Viajar es uno de esos placeres que nos llenan el alma, y si además es gratis, ¡mejor que mejor! Pero ojo, porque a veces lo que parece un regalo puede acabar convirtiéndose en una pesada carga. Así le ocurrió a Mike Cameron y su novia Tamra, una pareja de Minnesota, Estados Unidos, que ganó un crucero gratuito de la mano de Norwegian Cruise Line. Era una celebración especial por la recuperación de Tamra tras vencer un cáncer de pulmón. Sin embargo, lo que comenzó como un sueño pronto se tornó en pesadilla.
Todo iba bien hasta que Mike empezó a sentirse mal por un simple resfriado. Los médicos del barco actuaron rápido y le dieron atención médica: oxígeno, medicación y hasta rayos X. En total, estuvo cuatro días ingresado para garantizar su salud y la del resto de pasajeros. Pero lo que no imaginaban era la factura que les aguardaba al final del viaje: nada menos que 47.000 dólares, algo así como 40.000 euros. Una auténtica barbaridad.
Una cobertura insuficiente ante un desastre inesperado
A pesar de contar con un seguro de viaje con cobertura de 20.000 dólares, la compañía se lavó las manos alegando que tenían que contactar con su seguro médico principal. Y ahí vino el golpe: el seguro les dijo que no cubría tratamientos en el extranjero. Imagina recibir esa noticia después de haber estado tan malito…
No son los únicos casos. Tras aparecer en CBS News, otras parejas también han contado historias similares sobre cómo se han visto atrapadas en esta red de gastos imprevistos mientras estaban en aguas internacionales. La empresa defendió sus tarifas diciendo que todo fue revisado por su equipo interno.
Hoy, Mike y Tamra han decidido abrir una campaña para recaudar fondos gracias a donaciones solidarias y aprovechan cada oportunidad para alertar a otros viajeros sobre la importancia crucial de entender bien los seguros antes de embarcarse en aventuras como esta: «Si viajas al extranjero, asegúrate de revisar tu cobertura», advierten.