En el corazón de México, donde los sueños se entrelazan con la realidad, Paula Badosa se prepara para el Abierto de Mérida. Con una sonrisa y determinación a raudales, la undécima en el ránking de la WTA ha dejado claro en varias ocasiones que hoy es una versión mejorada de sí misma. ‘Soy mejor tenista que cuando fui la número dos del mundo’, afirmó con convicción. Si bien ocupa un lugar destacado en el circuito femenino, ella no se conforma; aspira a más.
Superación personal y emocional
La jugadora española ha tenido su cuota de adversidad. El año pasado, tras lidiar con una dolorosa lesión de espalda que la alejó del top 100, Badosa logró renacer como un ave fénix. ‘Fue duro lo que viví’, recuerda sobre esa fractura de estrés que casi acaba con su carrera. Pero su fe en sí misma fue inquebrantable: ‘Creí en mí, en que iba a volver cuando me curara’. Y así fue: comenzó 2024 alcanzando las semifinales del Open de Australia.
Su carácter emocional también juega un papel crucial en su juego. Paula no oculta sus sentimientos; llora, ríe y vive cada partido intensamente. ‘Ser tan emocional es difícil en un deporte tan duro’, confiesa mientras aprende a encontrar equilibrio entre sus emociones y el rigor competitivo del tenis profesional.
Ahora, ante la inminente competencia en Mérida, está lista para enfrentarse a quien salga victoriosa del duelo entre Camila Osorio y Jacqueline Cristian. ‘Será un partido difícil’, dice Badosa, pero tiene claro que llega con confianza renovada y lista para demostrar todo lo aprendido durante este tiempo.
A medida que mira hacia el futuro y los torneos importantes como Indian Wells y Miami, Paula sabe que su mayor rival no son las oponentes en la cancha; es ella misma. La tenista reconoce esta lucha interna: ‘El tenis es muy mental y siempre me reto a mí misma’. Su pasión por superarse le da fuerzas para seguir adelante, porque su objetivo es claro: ‘Luchar hasta ganar un torneo grande’.