El 24 de febrero será una fecha que Martin Valjent no olvidará fácilmente. El central eslovaco no solo anotó su segundo gol con el RCD Mallorca, sino que también celebró su partido número 150 en la Primera División con los bermellones. Y como si esto fuera poco, el tanto llegó en el tiempo de añadido, rescatando un punto valioso ante un Sevilla que apremia por puestos europeos.
Una celebración agridulce
Valjent aprovechó un mal despeje del portero rival para hacer lo que no suele hacer: marcar. Fue un momento de pura alegría, aunque él mismo admitió entre risas: «No soy de marcar mucho, no sabía qué hacer».
No es la primera vez que este joven defensor se encuentra en el centro de atención. Recientemente, hizo historia al convertirse en uno de los extranjeros con más partidos en la historia del club. Desde su llegada a la isla en 2018, ha vivido ascensos y descensos, pero siempre se ha mantenido firme como uno de los pilares del equipo.
Aquel primer gol frente al Tenerife hace casi tres años fue memorable por su peculiar celebración; hizo una peineta a las cámaras sin darse cuenta de que estaba siendo grabado. Con ese gesto tan espontáneo y auténtico, capturó la esencia del fútbol: la alegría desbordante y la conexión con los aficionados.
Este año se le ha visto brillando tanto en ataque como en defensa. Aparte de su gol crucial, fue clave al asistir a Asano durante el primer tiempo con un pase preciso que estuvo a punto de convertirse en el primer tanto del encuentro. Su habilidad defensiva también destacó durante todo el partido.
Con una renovación firmada hasta 2029 y siendo este curso uno de los jugadores con más minutos disputados en el equipo, parece claro que Martin Valjent está destinado a ser una leyenda del club mallorquín. Con cada partido, está consolidando su lugar como un emblema para todos nosotros.