Aitana Ocaña, la joven estrella que nos conquistó en ‘Operación Triunfo 2017’, ha decidido abrirse en canal. En su nuevo documental, ‘Aitana: Metamorfosis’, disponible en Netflix, nos lleva a un viaje íntimo por su vida diaria y sus batallas personales. A medida que se transforma como artista, también enfrenta los demonios de la fama que le han robado parte de su privacidad.
La artista catalana, símbolo de cambio y evolución, no ha tenido un camino fácil. Tras la cancelación de sus esperados conciertos en el Santiago Bernabéu por las quejas vecinales sobre el ruido en Chamartín, Aitana se vio obligada a hacer una pausa forzada. Esa pausa se convirtió en un periodo sombrío para ella, ya que enfrentó una depresión diagnosticada durante la grabación del documental.
Un proceso personal lleno de altibajos
En una entrevista sincera, Aitana confesó: «Todavía estoy pasando por ese momento, pero me siento mucho mejor». Hablar sobre su salud mental no es sencillo; sin embargo, reconoce que compartirlo puede ayudar a otros. La frustración fue una compañera constante mientras trataba de entender por qué se sentía así: «Me costaba hacer cosas tan simples como ir a entrenar».
La presión por ser perfecta y ser un modelo a seguir para muchos jóvenes pesa como una losa. Aunque lo intenta llevar con gracia y autenticidad, admite que hay momentos donde siente el pánico social asomarse. Para superar este bache emocional decidió buscar ayuda profesional y ahora intenta vivir más libremente.
A pesar de las dificultades, Aitana sigue firme en sus sueños musicales. Con dos fechas reprogramadas para el Bernabéu el 27 y 28 de junio de 2025, declara con determinación: «Sí hay un plan B para los conciertos, pero no lo estoy considerando. Lo vamos a hacer sí o sí». La pasión por cantar sigue ardiendo en su interior; sabe que tiene mucho más que ofrecer al mundo.