En el mundo de la Fórmula 1, los nombres resuenan con fuerza, pero pocos lo hacen como el de Checo Pérez. Para muchos en su país, es más que un piloto; es casi una leyenda. Calum Nicholas, mecánico jefe del equipo Red Bull, ha compartido sus pensamientos sobre la inmensa presión que enfrenta Checo al competir junto a un gigante como Max Verstappen. No es fácil llevar ese peso encima.
La carga de ser ‘Dios’
Durante una reciente charla en el podcast ‘High Performance’, Nicholas no se anduvo con rodeos. Habló sobre cómo la comparación constante con Verstappen puede convertirse en un verdadero tormento para cualquier piloto. «Es un círculo vicioso», afirmó. Cuando intentas acelerar más, por lo general terminas cometiendo errores que solo aumentan el escrutinio sobre ti. ¡Y eso no se lo deseo a nadie!
Aunque inicialmente pensaba que Checo tenía las agallas necesarias para enfrentar esa presión, la realidad fue otra. «El tipo es resistente», dijo Nicholas admirado. Sin embargo, también reconoció que cuando te das cuenta de que tu compañero puede eclipsar tus logros, eso pesa mucho. En México, Checo lleva consigo las esperanzas y sueños de todo un país: «Cuando estás allí sientes que tiene el peso de una nación sobre sus hombros».
Nicholas pintó una imagen clara: «Los carteles de Checo están por todas partes en Ciudad de México; realmente es como Dios allí». Pero ¿a qué costo? Porque cada vez que sube al coche, está compitiendo no solo contra otros pilotos, sino contra las expectativas desmesuradas de millones de aficionados que ven en él a su héroe.
No cabe duda: estar al volante del Red Bull implica tener aspiraciones altas y querer ganar campeonatos mundiales. Sin embargo, enfrentarse a Verstappen –un piloto excepcional– hace que incluso dar lo mejor no siempre sea suficiente. Así lo dejó claro Nicholas cuando expresó: «Una vez que has asumido la posibilidad de ganar un campeonato del mundo, te enfrentas a la dura realidad…».