El calor extremo y los móviles no se llevan bien, y la reciente explosión de un teléfono en Brasil nos lo ha dejado claro. Imagina estar en un supermercado, haciendo tus compras, y de repente escuchar una explosión. Eso le pasó a una clienta cuyo móvil, el Moto E32 de Motorola, estalló en su bolsillo creando una llamarada que dejó su pantalón en llamas. Su esposo narró cómo ella sintió un calor intenso antes de que todo sucediera. Tras el susto, tuvo que ser trasladada al hospital con quemaduras de primer y segundo grado en varias partes del cuerpo.
Los peligros ocultos detrás de tu smartphone
Pero, ¿qué es lo que realmente causa estos incidentes tan alarmantes? Una de las principales razones es la sobrecarga. Las baterías de litio son como pequeñas bombas: si las cargamos demasiado o las dejamos enchufadas toda la noche, pueden explotar. Esto no es solo teoría; en octubre pasado, un joven en Navarra perdió la vida cuando su dispositivo estalló mientras dormía.
Es esencial recordar que nuestras queridas baterías pueden almacenar mucha energía en poco espacio y son muy sensibles a temperaturas elevadas. Por suerte, muchos smartphones vienen con sistemas que interrumpen la carga cuando ya están al 100%, pero eso no significa que debas dejar tu móvil enchufado mientras duermes.
Además, el sol puede convertirse en un enemigo mortal para nuestro teléfono si lo dejamos expuesto durante horas. Y si piensas llevarte el móvil al baño mientras te duchas… mejor piénsalo dos veces. El vapor del agua caliente puede dañar la batería.
No olvides usar siempre el cargador original; optar por uno barato puede terminar costándote mucho más si tu dispositivo se sobrecalienta o se rompe. Recuerda fijarte también en el voltaje y la intensidad del cargador que utilices.
Finalmente, ten cuidado con el uso prolongado del dispositivo o con abrir demasiadas aplicaciones a la vez; eso también puede hacer que se recaliente rápidamente. Con temperaturas exteriores entre 40 y 50 grados, utilizar tu teléfono podría llevarlo al límite.