El Gobierno ha anunciado que espera mantener un ritmo constante en la creación de empleo durante los próximos dos años, con la expectativa de sumar cerca de medio millón de nuevos puestos de trabajo cada año. Esta proyección se enmarca dentro del nuevo cuadro de previsiones macroeconómicas aprobado en el último Consejo de Ministros, donde se estima que la tasa de desempleo se reducirá hasta el 9,7% para finales de 2026.
Proyecciones Optimistas de Crecimiento Económico
El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, explicó que el pronóstico de crecimiento del PIB para este año ha sido ajustado al 2,6%, gracias al robusto cierre del año anterior, que presentó un incremento trimestral del 0,8%. España registró un crecimiento sorprendente del 3,2% en 2024, situándose como una de las economías más dinámicas de la eurozona, aportando el 50% del crecimiento total, a pesar de las dificultades que enfrenta la región.
El nuevo cuadro de previsiones también indica que la creación de empleo seguirá siendo compatible con mejoras en la productividad. En 2025, las horas trabajadas aumentarán un 2,1%, y el total de ocupados alcanzará los 23 millones, marcando un récord histórico.
La inversión, que había estado rezagada a causa del impacto de la pandemia y la inflación, se espera que incremente un 4,5% en 2025, impulsada por una economía en recuperación, la reducción de tipos de interés, y el flujo de fondos europeos.
El crecimiento del consumo privado está proyectado para elevarse un 2,8%, sustentado por la mejora del poder adquisitivo de los ciudadanos, a medida que la inflación comienza a moderarse. En contraste, se anticipa que el consumo público mantenga una tasa de crecimiento más moderada del 2,6%.
En el ámbito exterior, las exportaciones se prevé que aumenten un 2,3%, aunque las importaciones superarán este crecimiento con un 3,5% a medida que la demanda interna se robustece. Esto podría generar una contribución negativa del sector exterior al crecimiento del 0,3%, aunque el superávit exterior se mantendrá, en contraposición a las dinámicas de la época de la burbuja económica.
Para 2026, el crecimiento del PIB se anticipa en 2,2%, y es importante destacar que estas previsiones de crecimiento se sostienen en un contexto de sostenibilidad medioambiental y responsabilidad fiscal. Cuerpo ha subrayado la posibilidad de obtener avances sociales significativos, como la reducción de la jornada laboral, sin sacrificar el crecimiento económico.
No obstante, el Gobierno también reconoce que el crecimiento ha dependido en gran medida de la incorporación de trabajadores inmigrantes y de un sector turístico robusto. Aunque se anticipa una mejora del poder adquisitivo en un rango de 3 puntos entre 2025 y 2026, sigue existiendo el desafío de aumentar la productividad concurrentemente con cambios en la legislación laboral.