La historia comenzó cuando el Ajuntament de Palma tomó la decisión de cerrar por completo el acceso a las escaleras de la Seu. Todo esto, tras conocer que había una cueva de cinco metros cúbicos en su interior, algo que preocupó a los técnicos y disparó las alarmas. Así que, ya en septiembre, iniciaron una serie de catas para determinar el estado real de la estructura, aunque todos sabíamos que había un riesgo inminente de desplome.
Un rodeo necesario
Con este cierre peatonal, quienes quieran bajar desde la Catedral hasta las murallas tendrán que armarse de paciencia y dar un buen rodeo. Si decides optar por s’Hort del Rei, tendrás que recorrer 500 metros en aproximadamente nueve minutos; eso sí, pasarás junto a La Almudaina y el Palau March. Pero si prefieres la opción más larga, puedes rodear toda la Catedral por Plaza de la Seu y calle San Bernat, lo cual te llevará 15 minutos y 720 metros.
Aunque un informe del pasado febrero ya avisaba sobre el mal estado del lugar debido a unas grietas provocadas por filtraciones en las tuberías —que incluso dejaron un boquete considerable— no fue hasta finales de septiembre cuando se empezó a tomar acción. Mientras tanto, los ciudadanos han tenido que lidiar con esta situación sin ningún tipo de reparación durante la temporada alta. Y como si esto fuera poco, algunos sectores advierten que con las lluvias se vuelve aún más peligroso.
El informe técnico para rehabilitar estas escaleras indica que será necesaria una intervención profunda; incluso contempla demoler parte de los tramos más afectados. Esto no es solo cuestión de estética: se busca garantizar tanto la estabilidad estructural como preservar nuestro patrimonio histórico.
Parece claro que estamos ante un proceso inevitable. Desde el área técnica aseguran que esta demolición debe ser vista como una oportunidad para restaurar y asegurar el futuro del conjunto arquitectónico, no como una pérdida.

