En el corazón de Palma, entre sus calles y edificios, se esconden recuerdos de un pasado que no debemos olvidar. La Associació per a la Revitalització dels Centres Antics (ARCA) ha alzado la voz este viernes para solicitar al Ayuntamiento que tome cartas en el asunto y proteja tres tipos de vestigios significativos de la Guerra Civil: los refugios antiaéreos, las señales de defensa pasiva y los restos de metralla que aún marcan las fachadas de nuestra ciudad.
La asociación recuerda con tristeza que cada vez quedan menos personas que vivieron aquella etapa oscura; eran niños entonces, pero su memoria sigue viva. Se habla en relatos familiares, escritos históricos y fotografías antiguas. Por eso, ARCA insiste en que estos vestigios son más que piedras; son testigos del sufrimiento y las lecciones aprendidas durante un tiempo convulso.
Una herencia por proteger
En Palma hay varios refugios antiaéreos, tanto públicos como privados, cuya recuperación podría ser una gran oportunidad para convertirlos en espacios didácticos. Un ejemplo es el refugio ubicado en la Cofradía de Sant Miguel, que se encuentra en bastante buen estado y desciende desde la calle Cofradía hasta la calle Riera. ¿Por qué no aprovecharlo?
Además, ARCA destaca que solo quedan entre seis y siete señales de Defensa Pasiva pintadas en algunas fachadas. Estas indicaciones eran vitales durante incendios provocados por bombardeos; su diseño consiste en círculos concéntricos con flechas indicando tomas de agua. Aunque el paso del tiempo ha desvanecido sus colores, todavía podemos vislumbrar sus formas.
No olvidemos los restos de metralla incrustados en las paredes, esos fragmentos duros del pasado que aún nos hablan. En lugares como Llar El Temple, la calle del Sant Esperit o frente a la iglesia de Sant Felip Neri, estos vestigios permanecen como recordatorios silenciosos. ARCA sostiene firmemente que deben ser protegidos ante cualquier futura reforma para evitar su desaparición.
En definitiva, estos elementos son parte esencial de nuestra memoria colectiva y ayudan a entender mejor nuestra historia como ciudad. No podemos permitirnos dejar atrás lo que nos hace quienes somos hoy.

