La historia de Eva Geller es un recordatorio conmovedor de lo que significa ser fuerte ante la adversidad. Esta mujer, que llegó a Australia desde Hungría siendo solo una niña, ha dejado un vacío inmenso tras su fallecimiento a los 90 años. Ella fue una superviviente del Holocausto y, desafortunadamente, también víctima del atentado terrorista en Bondi Beach en diciembre de 2025. Eva sufrió múltiples heridas durante aquel ataque brutal que dejó a 15 personas sin vida y más de 40 heridos.
Una vida marcada por la superación
Aquel fatídico día del 14 de diciembre, mientras se celebraba Janucá en Archer Park, dos hombres armados abrieron fuego indiscriminadamente. Eva recibió disparos en las piernas y desde entonces su vida fue un constante ir y venir por hospitales. Pasó por procesos de rehabilitación difíciles y aunque nunca volvió a estar completamente recuperada, su espíritu indomable brilló hasta el final.
“Los médicos nos dijeron que probablemente no volvería a caminar”, cuenta el rabino Aron Moss con lágrimas en los ojos. Pero contra todo pronóstico, Eva se levantó y demostró al mundo lo que significa tener ganas de vivir. Su historia es un testimonio poderoso sobre la determinación humana.
No solo su familia siente esta pérdida; figuras políticas como el primer ministro de Nueva Gales del Sur, Chris Minns, han expresado su dolor calificando la noticia de “desgarradora”. Nos recuerdan que nunca olvidaremos ni a Eva ni a las víctimas inocentes cuya vida cambió para siempre por culpa del odio. Por otro lado, el primer ministro australiano, Anthony Albanese, lamentó que esta luchadora no pudo celebrar Janucá como merecía: “Su vida fue truncada por un acto atroz de terrorismo”, afirmó.
A medida que todos procesamos esta pérdida colectiva, recordamos la necesidad imperiosa de luchar contra el antisemitismo y cualquier forma de odio. La Comisión Real sobre Antisemitismo está escuchando testimonios valiosos para asegurarse de que estas atrocidades no se repitan jamás.

