La historia que nos llega desde Palma es verdaderamente desgarradora. Un hombre de 51 años, originario de Perú, se enfrenta a graves acusaciones: abusar sexualmente de su hijastra cuando apenas era una niña de 12 y 13 años. Durante su turno para hablar en el juicio, este individuo intentó justificarse ante el tribunal con unas palabras que helan la sangre: «A mí no me gustan las niñas, me gustan las mujeres mayores, incluso mayores que yo».
El testimonio de una madre rota
En medio del caos emocional que rodea esta situación, la madre de la menor, quien también fue pareja del acusado, relató cómo su hija había encontrado el valor para contarle lo que había sufrido durante aquellos años. Fue después del divorcio cuando la joven le reveló los detalles inquietantes: tocamientos indebidos y miradas lascivas. La madre recordó momentos escalofriantes como aquel en el que el acusado abría la puerta del baño mientras la niña se duchaba o se exhibía desnudo delante de ella con comentarios obscenos como «mira qué grande la tengo».
A pesar de todo esto, la mujer admitió que no veía nada raro en esos gestos en ese momento; pensaba que él ejercía una figura paterna sobre su hija. Sin embargo, tras regresar a Mallorca después de vivir siete años en Viena y tras una convivencia llena de discusiones y borracheras constantes por parte del acusado, las cosas comenzaron a cambiar. La menor llegó a evitar estar en casa regresando tarde para no cruzarse con él.
Finalmente, fue durante unas vacaciones cuando la joven encontró el valor necesario para contarle todo a su madre: «Me dijo que ya no podía más», confesó la mujer entre lágrimas. Así comenzó un camino hacia la denuncia y un intento desesperado por hacer justicia. La Fiscalía ha pedido diez años de prisión para este hombre por delitos continuados contra la libertad sexual y exhibicionismo ante una menor. Una historia trágica que deja muchas preguntas sobre cómo podemos proteger mejor a nuestros niños.

