La jornada de hoy ha traído consigo una noticia inquietante desde la República Checa. Cuatro aviones que se dirigían a Praga recibieron amenazas de bomba, algo que, sin duda, deja a más de uno con el corazón en un puño. Pero antes de que empiecen las alarmas, es importante resaltar que tras las inspecciones realizadas por los artificieros, no se encontró «nada sospechoso» en ninguno de ellos.
Las autoridades checas no han escatimado en explicaciones y han dejado claro a través de sus redes sociales que aunque las amenazas apuntaban a la posible presencia de explosivos, la credibilidad de estas fue considerada «baja». Sin embargo, eso no significa que tomaran el asunto a la ligera. Activaron todos los protocolos de seguridad necesarios para garantizar la tranquilidad de los pasajeros y minimizar cualquier impacto en las operaciones del aeropuerto.
Un sistema que reacciona
Los cuatro aviones fueron sometidos a rigurosas inspecciones por parte de equipos especializados apenas aterrizaron. Tras revisar cada rincón, se confirmó que no había nada preocupante y así se levantaron las medidas adicionales en el Aeropuerto de Praga. La Policía ha indicado que ahora el caso queda en manos de la Agencia Nacional contra el Terrorismo, el Extremismo y la Ciberdelincuencia (NCTEKK), lo cual nos deja un poco con ganas de saber más sobre esta situación tan extraña.
A todo esto hay que sumar otro incidente ocurrido recientemente: un vuelo de Aer Lingus fue desviado hacia una base aérea en Francia debido a otra amenaza similar. Y recordemos que hace solo dos días varios vuelos europeos sufrieron falsas alarmas obligando a activar protocolos en países como España o Polonia. En fin, parece que estamos ante una serie de coincidencias muy desafortunadas. Esperemos que pronto haya claridad sobre estos sucesos y podamos volar sin temor ni sobresaltos.

