En Palma, la historia de un hombre de 40 años y nacionalidad ghanesa nos recuerda hasta dónde puede llegar alguien cuando se trata de conseguir un carné de conducir. Este individuo, con una astucia digna de mejor causa, decidió presentarse ante los agentes con un permiso de conducir falsificado proveniente de Ghana. ¿El problema? Nunca había tenido licencia alguna para manejar.
Todo comenzó el pasado 31 de agosto, cuando una patrulla de la Unidad de Seguridad Integral (USEI) realizaba su ronda habitual en la calle Antoni Frontera. Fue entonces cuando vieron a este ciclomotor saltándose el ceda el paso. Al darle el alto, el motorista mostró como único documento identificativo una tarjeta expedida por una asociación de traductores e intérpretes. ¡Vaya sorpresa! Los policías rápidamente se dieron cuenta que eso no valía para nada y le pidieron que se presentara al día siguiente con su carné.
Sospechas y descubrimientos
Al día siguiente, nuestro protagonista volvió a comisaría con lo que decía ser su licencia ghanaesa. Pero aquí es donde las cosas se complicaron: los agentes descubrieron que el documento estaba caducado y además tenía más agujeros que un queso gruyere en cuanto a medidas de seguridad. Ante esta situación, decidieron encargar un informe pericial a uno de sus especialistas.
Después de varias semanas analizando los documentos, quedó claro: eran falsificaciones. Así que lo llamaron nuevamente para aclarar la situación; asistido por una abogada, decidió hacer uso del derecho a no declarar. Un movimiento inesperado pero entendible dadas las circunstancias.
Finalmente, este hombre está ahora bajo investigación por dos delitos graves: uno contra la seguridad vial al manejar sin haber obtenido nunca un permiso válido y otro por falsedad documental. La Policía Local ha puesto todo en manos del juzgado correspondiente, mientras todos nos preguntamos cómo se atrevió a pensar que podría salir con esto sin consecuencias.

