El 4 de noviembre, en un día marcado por las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, el Gobierno chino ha decidido mostrar su disposición a colaborar con sus vecinos del otro lado del Pacífico. La portavoz del Ministerio de Exteriores, Mao Ning, dejó claro que para Pekín estas ‘midterms’ son un tema que pertenece exclusivamente a los estadounidenses y no tienen intención de juzgar ni interferir en ello.
Mao subrayó que “las ‘midterms’ son un asunto interno de Estados Unidos”, y enfatizó la voluntad china de seguir construyendo puentes. La idea es mantener los consensos alcanzados entre Xi Jinping y Donald Trump, dos figuras que han tenido más desencuentros que encuentros, pero que aún conservan la esperanza de una relación más armoniosa.
Un futuro en construcción
Pekín no se detiene ahí; también desea reforzar la comunicación, gestionar diferencias y expandir la cooperación. Todo esto, dicen ellos, basado en el respeto mutuo y la justicia. Pero mientras los demócratas celebran su victoria tras una noche histórica donde los republicanos sufrieron un duro golpe, China mira hacia adelante buscando oportunidades para construir lo que llaman una “relación constructiva de estabilidad estratégica”. ¿Serán capaces ambos países de dejar atrás viejas rencillas? Solo el tiempo lo dirá.

