En la tranquila localidad de Can Picafort, las cosas no son tan idílicas como parecen. Acumula un total de 24 expedientes por ocupaciones irregulares, y la cifra que se maneja asusta: ¡430.000 euros en multas! La situación es alarmante y nos lleva a cuestionar cómo hemos llegado hasta aquí.
Tensiones en el territorio balear
A medida que el turismo avanza sin control, muchos nos preguntamos si vale la pena sacrificar nuestro entorno por unos pocos euros más en la cuenta del banco. Es como si todos estuvieran dispuestos a tirar a la basura lo que queda de nuestra identidad local, dejando solo un monocultivo turístico.
Como bien dice Magdalena Perelló Frontera, “necesito recuperar los sopars amb els amics i amb la parella”, y es que vivir en las Islas Balears ya no es un lujo para todos. El Govern parece ignorar estas voces y demoniza incluso al obispo de Mallorca por defender nuestro territorio, lo cual resulta chocante.
No podemos cerrar los ojos ante el hecho de que para sobrevivir aquí necesitamos ganar al menos 34.000 euros anuales. Y así seguimos, entre lágrimas y luchas, recordando historias del pasado que aún duelen.

