Este miércoles, la NASA nos trae una noticia sorprendente. El telescopio espacial Swift, que ha estado explorando los secretos del universo durante casi 22 años, está a punto de reingresar a nuestra atmósfera y lo hará de forma descontrolada. La preocupación no es poca, ya que algunos fragmentos podrían llegar a tocar la superficie terrestre.
Un viaje lleno de contratiempos
A mediados de 2025, el equipo de la NASA tuvo que apretar el paso para evitar que Swift se precipitara sin control hacia nuestro planeta. Todo surgió debido al aumento en la actividad solar. Así, decidieron recurrir a una sonda llamada LINK, diseñada por Katalyst Space, para elevar su órbita. Aunque el lanzamiento fue un éxito y lograron conectar con Swift, pronto las cosas se complicaron. Los problemas en el sistema de control generaron constantes interrupciones en las comunicaciones.
A pesar de los esfuerzos conjuntos para detener su rotación y mejorar su navegación, la situación siguió deteriorándose. Finalmente, como si fuera un mal sueño, la NASA tuvo que cancelar el intento de rescate y aceptar que Swift estaba perdiendo altura rápidamente.
Ahora llegamos al presente. Este lunes 2 de noviembre se comunicó que la Fuerza Espacial de EE.UU. prevé que el telescopio reingrese a eso de las 9:30 hora española del 4 de noviembre. Pero ojo: hay un margen de error importante, ya que podría variar hasta 11 horas.
A medida que se acerca este momento decisivo, sabemos que gran parte del telescopio se desintegrará al cruzar nuestra atmósfera. Sin embargo, algunos trozos podrían sobrevivir y caer en algún lugar entre los 20.6 grados norte y sur.
Aunque el riesgo para las personas es bastante bajo —aproximadamente uno entre 2100— es claro que estamos ante un evento inusual e impredecible. Y mientras tanto, la NASA sigue vigilando cada movimiento con atención junto a sus colegas militares.

