Este lunes, Més per Palma ha hecho un llamado a la acción al denunciar la inacción del Govern respecto al futuro centro de día de Sant Jordi. La situación es alarmante: Ca ses Monges, el edificio destinado a albergar este servicio esencial, está en un estado lamentable, con parte del tejado cayéndose a pedazos. Esto no solo es una cuestión estética; la seguridad de los peatones está en juego. Mientras tanto, el Govern parece ignorar el problema y no logra que el proyecto avance.
David Pujol, candidato de Més per Palma a la alcaldía, lo deja claro: «Més dejó todo preparado para que se construyera este centro. El dinero estaba listo y ahora es responsabilidad del Govern de Prohens hacerlo realidad». Sin embargo, tanto la presidenta como el alcalde parecen estar más ocupados en otras cosas que en defender las necesidades urgentes del barrio. Durante la legislatura pasada, cuando Més estaba al mando, se reservaron un millón de euros para adquirir Ca ses Monges e impulsar su transformación. La compra se formalizó en febrero de 2026 por 682.327 euros después de varios retrasos.
Una necesidad urgente para las familias
Pujol continúa señalando que «no podemos permitir que el PP se lleve los méritos por algo que ya estaba en marcha; lo importante ahora es transformar ese edificio en un servicio útil para nuestros mayores». Por su parte, Marta Carrió, diputada de Més per Mallorca, tiene clara la urgencia del asunto y hoy mismo registrará una Proposición No de Ley para solicitar que se firme un convenio entre Ayuntamiento y Govern. Su insistencia ha sido constante en el Parlamento sobre este tema.
El Plan de Infraestructuras Sociosanitarias 2026-2030 establece que los trámites comenzarán en 2027 y que las obras finalizarán en 2030 con solo 30 plazas disponibles. Carrió critica duramente esta planificación: «Las familias necesitan un centro ahora mismo, no un calendario que retrasa el servicio hasta dentro de siete años. Cada año sin este equipamiento complica aún más la vida a quienes cuidan a nuestros mayores».
MÉS exige medidas concretas: avanzar plazos y comenzar ya con las rehabilitaciones necesarias. Además, insta al Ayuntamiento a asegurar el edificio y presionar al ejecutivo autonómico para evitar más dilaciones. Pujol apunta con firmeza: «Si Martínez exigiera a Prohens la misma urgencia que necesitan nuestros vecinos, quizás ya veríamos máquinas trabajando». Sin embargo, lo único visible son años pasar y un edificio deteriorándose cada vez más.
Finalmente, Carrió concluye con una advertencia contundente: «Es fundamental garantizar una respuesta inmediata y proporcionar una fecha realista para Sant Jordi. No podemos permitir que esta falta de entendimiento entre administraciones continúe afectando a nuestras personas mayores y sus familias». Ya no son suficientes los anuncios vacíos; necesitamos acción tangible ahora.

